Rótulo

EL '606'. EHRLICH ABURRIDO

El autor del  606 ha regresado de Koenigsberg hoy, y apenas entrado en su instituto ha sido visitado, como todos los días, por numerosa cohorte de médicos de todos los países que le piden el 606 para retornar en triunfo enseñando la mágica ampollita, parcialmente llena de polvo de color amarillo, verdadera piedra filosofal que en sus manos se transformará en oro y salud. Pero así como Estévanez, cuando fue gobernador de Madrid, llegó a poner en la puerta de su despacho aquel famoso cartel anunciando no tenía paciencia, ni empleos, ni dinero que dar, Ehrlich dice no tiene '606, ni ganas, con sobrada razón, de visitas que le apartan de sus admirables trabajos.

Hemos tenido el honor de no figurar entre [no se lee] hoy, como hace muchos días, deshauciados peticionarios, esperando, con el respeto que tan grandes hombres merecen, llegue el momento oportuno en el que serán, como hasta ahora han sido, las clínicas de los hospitales preferentemente atendidas. Arrancan, de la escasísima producción [no se lee] del '606', y ésta de lo engorroso de su fabricación, que requiere ser hecha en atmósfera de nitrógeno probablemente, según opina mi competentísimo compañero de comisión, Casares, a causa de la posible combustión al contacto del aire de algunos de los cuerpos que van engendrando en las combinaciones químicas necesarias para la obtención del producto final, el '606'.

La grandiosa fábrica de Meister-Luclas (verdadero monumento de la industria química), estudia, según nos manifestó al visitarla uno de sus 216 químicos, la manera de llegar rápidamente a la producción  en grande. Fijan ahora para Noviembre la fecha de poder atender los pedidos. Antes fue el primero de Octubre el día anunciado para la expedición del Mesías contra la avariosis, como ahora se dice para excitar más la curiosidad de los que no saben lo que es.

En tanto llegan los deseados polvos, bueno es apaciguar la ansiedad pública, poniendo las cosas en su punto. Nadie en Alemania cree puede hoy afirmarse que el '606' cura la sífilis definitivamente; esto es, extingue la enfermedad para siempre. Para alcanzar la certidumbre de la curación total es preciso esperar sentado, pues el tipo de evolución de la enfermedad permite obervar muy frecuentemente manifestaciones de la misma (cinco, diez, quince, treinta y más años después de su principio, y de pasar los enfermos [no se lee] todas las más perfectas manifestaciones de la salud.

Los médicos todos, que conocemos esto, tenemos que dejar transcurrir estos primeros  fantásticos tiempos, en los que el mundo [no se lee] ha creído podía ser lavado de sus [no se lee] con el elixir d'amore terapéutico descubierto por el gran Ehrlih.

No, a medida que pasan más semanas se afirman en todas las clínicas de seria experimentación varias cosas:

1º La curación intensa y rápida, sin llegar a lo sobrenatural, que la medicación nueva sirve en las manifestaciones ordinarias o graves de la avariosis.

2º Que a veces estos éxitos se dan en enfermos tratados y no curados con mercurio aunque sobre estos hechos innegables conviene proyectar, para precisarlos, los esclarecimientos resultantes del conocimiento de la forma y condiciones en que fueron hechos los tratamientos anteriores.

3º Que las recidivas, o sea la vuelta de las manifestaciones de la enfermedad, van comprobándose en mayor proporción a medida que el número de los casos tratados y el tiempo transcurrido van siendo mayores.

4º Que se habla de casos en los cuales, a pesar de estar indicada, no ha producido efectos curativos la medicación.

5º (No matar). Que prescindiendo de las molestias dolorosas consecutivas a la inyección del '606', comienzan a sombrear el esplendor curativo de éste algunos casos desgraciados de accidentes graves o muertes, probablemente dependientes de manejos imprudentes del nuevo medicamento, que, como todos los de acción fuerte, puede ser ocasionalmente peligroso.

6º Y esto es importantísimo y debe ser tenido en cuenta por los interesados que en dolientes caravanas buscan el '606' su curación. Las enfermedades paralíticas constituidas, y especialmente el grandísimo grupo de los más o menos perturbados mentales por la enfermedad llamada parálisis general, y los enfermos medulares denominados tabéticos, así como los enfermos de la vista por lesiones del fondo de ojo, no tan solo no se curan con el '606', sino que ni siquiera se puede intentar hacerles medicación, por los perjuicios casi seguros de ella. Que no se van, pues, y quedan al calor del hogar familiar, con menos molestias que las naturales de los viajes. Seguir este consejo les conviene siempre, pues, aunque se descubra en lo porvenir su panacea, ésta, dada la lentitud de marcha de su enfermedad, les llegará siempre a tiempo por lejos que vivan del horno terapéutico donde se fabrique.

De esto, que es la realidad misma de hoy, al concepto arrullador fabricado por la gente hay un relleno de asperezas que a muchos lastimarán. Desquiciar e inflar los hechos científicos aminora después en el común de las gentes, que se llaman a engaño, el mérito inmenso de muchos descubrimientos que, cual el de Ehrlich, son desde luego de colosal trascendencia científica y de muy importantes aplicaciones en la práctica.

Téngase además en cuenta que la enfermedad de que se trata no es la difteria, ni el cólera, ni la pulmonía, ni la meningitis, ni la fiebre tifoidea, etc., que marchan en plazos breves a la curación o a la muerte, sino de una en la que los meses y las semanas son plazos corrientes, sin peligros inminentes fuera de casos excepcionales de aparato nervioso (que están reñidos con el '606'), y se comprenderá bien como, si ese número llega a ser el talismán deseado, pueden sin inquietud esperarse los próximos envíos de la fábrica de Meister-Luclas a todas las farmacias. Cuando eso suceda, comenzará su ensayo general, mediante su uso con una jeringuilla como las de morfina, pero bastante más grande, pues con este instrumento, aplicado a una u otra parte, estamos los médicos jeringando a la Humanidad desde remotos tiempos.
Otro día hablaré para los técnicos.

Dr. Juan de Azúa. Heraldo de Madrid, Domingo 9 de octubre de 1910, p. 4

Proyecto de investigación "La imagen de la medicina a través de la prensa diaria' El Imparcial' y 'Las provincias' (1898-1930) (HAR2008-04023) historiadelamedicina.org