Rótulo

UNA CONFERENCIA DEL DOCTOR AZÚA

Las múltiples experiencias realizadas con el '606' en el Hospital de San Juan de Dios han demostrado la superioridad de las inyecciones intravenosas sobre las intramusculares para aplicar el preparado de Ehrlich.

Sobre este tema, tan interesante para la práctica, discurrió ayer tarde en el Colegio de Médicos, durante hora y media, el doctor Azúa, quien después de presentar algunos enfermos sometidos al tratamiento del '606' -los más sorprendentes fueron un parapléjico con lesiones de meningo-mielitis, que había sido inyectado anteayer, y un avarioso de siete años de fecha, que, rebelde al tratamiento clásico, ha mejorado notablemente con el "salvarsán"- proclamó el indiscutible derecho, que tiene la nueva medicación a figurar a la vanguardia de los modernos recursos terapéuticos.

Obligación primordial de los médicos es aprovechar al máximum de beneficios con el mínimo de perjuicios.

Las inyecciones intramusculares son siempre dolorosas y tienen el peligro de que se acumule el medicamento sin obtener para el enfermo los efectos apetecidos.

Las intravenosas, cuya práctica se cree más difícil por la poca costumbre que hay de efectuar la punción venosa, son indiscutiblemente preferibles, por la mayor rapidez de acción, por ser siempre indoloras y porque, según se ha demostrado en diversidad de casos, requiere de dosis menores.

A este efecto, refirió el doctor Azúa el uso de una enferma de Salamanca, con una osteoperiotitis del peroné, que no mejoró ni con la amputación del hueso, por haberse propagado la lesión a la tibia. El padecer de esta enferma cesó después de una inyección intravenosa de tres decígramos.

Por último, explicó muy gráficamente el sabio dermatólogo la técnica que él sigue, muy sencilla por cierto, si se compara con la que vimos emplear al principio en los Hospitales de San Juan de Dios y Carabanchel.

El aparato inyector es muy semejante al que se usa para las inyecciones de suero ordinario, y la dilución del '606' se efectúa en suero ordinario, al nueve por mil, neutralizando la acidez con una disolución de sosa al quince por ciento.

No detallamos más los trámites de la operación por no permitírnoslo la falta de espacio.

Pero los que ayer no tuvieron la fortuna de escuchar la conferencia del doctor Azúa podrán conocer la opinión de este ilustre profesor por el folleto que publicará en Enero.

El Liberal, Sábado 31 de diciembre de 1910, p. 2

Proyecto de investigación "La imagen de la medicina a través de la prensa diaria' El Imparcial' y 'Las provincias' (1898-1930) (HAR2008-04023) historiadelamedicina.org