Rótulo

DE FRANKFURT. EL NUEVO TRATAMIENTO DE EHRLICH

La sensación que ha producido el nuevo descubrimiento de Ehrlich en los círculos científicos y el interés que ha despertado en el público en general, creemos que nos obliga a dar una noticia del asunto, exponiendo nuestra impresión de la visita que acabamos de hacer a las Clínicas del profesor Herxheimer, donde se experimenta el remdeio, y a los laboratorios anexos al Hospital de Franfurt am Main, porque, tanto a los médicos, importa conocer la cuestión al inmenso número de enfermos que estarán pendientes de las noticias, aún confusas, que habrán llegado a sus oídos sobre el ya célebre '606'.

Ehrlich da, con este nuevo descubrimiento, el fruto de veinticinco años de una labor perseguida tenazmente, experimentando un día y otro, hasta encontrar la fórmula práctica de una idea suya, basada en sólidos fundamentos científicos. Él pensaba que sería posible descubrir los parásitos que habían infectado a un organismo empleando un medio en el que, por combinaciones químicas, se llegase a reunir una máxima acción bactericida con una mínima acción nociva para el organismo humano. Primero, en animales infectados con el agente productor de la enfermedad del sueño, y después con otros infectados con el microbio de la sífilis, ha ido ensayando substancias químicas, obtenidas por él y sus colaboradores, del arsénico y sus derivados. Ciento cinco probó, sin que sus resultados le dejasen satisfecho; pero sin apartarse jamás de su idea fija y sin desmayar un solo instante en su empeño. A fines del año pasado, obtuvo un nuevo cuerpo, científicamente llamado 'Dioxydiamidoarsenobenzol', y que por abreviar esta palabra tan difícil, ha bautizado con el nombre de '606'. Su discípulo, el japonés Hata, probó la nueva sustancia en los animales y vio que, cuando ya estaban próximo a morir, bastaba una sola inyección del remedio para verlos curar rápidamente y para siempre.

Entonces encargó a varios profesores alemanes el probarlo en la Clínica. Los primeros casos fueron dos médicos, unos de tantos héroes de la Ciencia, que voluntariamente se prestaron a la experiencia, sin observar ningún fenómeno de envenenamiento. A partir de este punto, el '606' fue inyectado a un gran número de enfermos de avariosis, con unos resultados ta brillantes, que Alt y los primeros clínicos que publicaron sus casos se expresaban, más que co entusiasmo, con asombro. Las lesiones de todos los periodos de la terrible enfermedad, las más obstinadamente resistentes a los remedios clásicos, desaparecían en pocos días. El parásito productor del mal se encontraba, a las pocas horas, por la investigación microscópica, deformado y muerto, y en menos de un día había desaparecido del organismo.

En poco más de dos meses, pasa de 60 el número de trabajos científicos publicados en Alemania sólo sobre el asunto, y en todos resplandece la misma impresión de optimismo y entusiasmo, y aún en os periódicos políticos de todos los países es ya incalculable la cantidad de artículos aparecidos encomiando y discutiendo la importancia de la preparación de Ehrlich. En la actualidad, en Frankfurt hay una verdadera peregrinación de médicos de todos los países, que llegan ávidos de contemplar por sí mismos los resultados los resultados del tratamiento. Herxheimer, uno de los más ilustres dermatólogos de Alemania, enseña a los médicos extranjeros, tres veces por semana, los enfermos que continuamente reciben en sus clínicas la inyección. Seguido de multitud de profesores rusos, franceses, griegos, alemanes e italianos, y de los españoles, doctor Marañón, que trabaja en este Instituto, el doctor Bandelac, ha ido mostrando por las distintas salas de este soberbio Hospital, verdadero modelo en todos los sentidos, de lo que debe ser una institución de esta clase con arreglo a la Ciencia, a la Higiene, a la comodidad y a la belleza, unos treinta y tantos enfermos de avariosis, en todos los periodos, tratados por la inyección del '606'. Todos hemos seguido esta inspección con asombro, casi con emoción. Creemos que cuanta expectación ha producido este asunto es justificada, y que el nuevo descubrimiento que acaba de salir de la 'Speyer-Haus' de Frankfurt, donde Ehrlich ha llenado a su país de la gloria más envidiable de todas, representa un paso colosal en la Historia de la Medicina. Allí hemos visto lesiones graves, que antes necesitaban taraamientos larguísimos y molestos para curarse lentamente, y jamás sin la seguridad de una persistencia grande en el alivio, modificadas por completo a las pocas horas de la inyección, casi curadas en muy cortos días, desaparecidas en absoluto en un plazo inverosímil. Ayer llegó de París un enfermo, recién adquirida su enfermedad, en demanda del remedio. Le fue administrado, y, a las cuatro horas, su lesión estaba ya enteramente modificada, ante el asombro de cuantos presenciaban el caso.

Por los jardines del Hospital, cuidados y risueños como el parque de un palacio, hemos ido a saludar a Ehrlich, en cuyo despacho esperaban muchos hombres de ciencia, universalmente conocidos algunos, como Salmon y como PFeiffer, que iban a rendirle el homenaje de su admiración; en el libro donde todos los visitantes inscriben sus nombres se veían las firmas de los médicos más prestigiosos de todas las naciones, que han desfilado en estos días por el Instituto de Terapéutica experimental del sabio alemán.

Es aún muy pronto para decir definitivamente si se ha conseguido la curación radical de la sífilis con una sola inyección del '606', como quiere su autor. Hay casos de recaídas; pero no tienen verdadero valor en contra del tratamiento, desde el momento en que aún se está en un periodo de prueba, tanteando las dosis que en cada enfermo convienen. Pero, de todos modos, aparte del inmenso, aparte del inmenso valor que desde el punto de vista exclusivamente científico tiene el descubrimiento de Ehrlich, es ya indudable que, prácticamente, el tratamiento de la avariosis ha entrado en una fase nueva, incalculablemente superior a las anteriores. Porque, como dice Metchnikoff, cuya autoridad en este mismo asunto, sobre el que trabaja también intensamente en el Instituto Pasteur, de París, da a sus afirmaciones una importancia decisiva, aun en el caso de que el resultado final de este nuevo medicamento fuese igual, sólo igual, al obtenido por los medios antiguos, bastaría para hacerle enormemente superior la diferencia que hay entre aplicar un remedio durante larguísimo tiempo, con inevitables fenómenos de envenenamiento del organismo y poner 'una sola' inyección del compuesto arsenical, que produce molestias leves y pasajeras al enfermo (fiebre y algunos dolores) en algunos casos, y en otros, ni eso siquiera.

Como sólo hemos querido exponer rápidamente nuestra impresión, para satisfacer la curiosidad que el público de España, como el de todas partes, sentirá por un asunto de tan enorme interés para todos, no añadiremos nada a estos apuntes. Pero hemos de copiar la opinión del sabio de más autoridad, tal vez, entre todos los que han ensayado el remedio de Ehrlich, Neisser, cuyo juicio es, además, importantísimo, porque es quien con más empeño ha experimentado, en animales y en un número muy considerable de enfermos, y, además, porque, en sus primeros trabajos, se resistía a admitir sin reservas las excelencias del '606'; pues bien, Neisser declara categóricamente, en uno de los últimos números del 'Berliner Klinische Wochenschrift', que la curación de las lesiones específicas frescas es ya un hecho positivo y que, en todo enfermo de esta clase, se debe, en conciencia, apelar a este medio antes que a ningún otro.

Ehrlich ha cedido a una Casa alemana el privilegio de su '606'. Es posible que, dentro de muy poco, sus beneficios, asegurados por este intenso trabajo de experimentación, que alcanza ya a cerca de 2.000 enfermos, esté a la disposición de los médicos en general. Nosotros sólo hemos querido, después de comprobar los hechos por nosotros mismos, hacer participar a todos de las esperanzas y del entusiasmo de cuantos lo han presenciado, y expresar nuestra admiración ante el ejemplo de fe y de noble tenacidad de este hombre, a quien la Humanidad contará entre sus bienhechores.

Doctor Huertas. Frankfurt a Main, 5 de Septiembre 1910. El Liberal, sábado 10 de septiembre de 1910, p. 1

Proyecto de investigación "La imagen de la medicina a través de la prensa diaria' El Imparcial' y 'Las provincias' (1898-1930) (HAR2008-04023) historiadelamedicina.org