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Paul Ehrlich

 

Paul Ehrlich nació en Strehlen, Silesia (hoy Strzelin, Polonia) el 14 de marzo de 1854. Estudió en el Gymnasium de Breslau, ciudad donde también comenzó los estudios de medicina que continuó en las universidades de Estrasburgo, Friburgo y Leipzig. Se doctoró en 1878 con una tesis sobre el análisis de colorantes histológicos. En concreto se fijó en los colorantes azoicos descubiertos por W.H. Perkin en 1853. Se sabía que, según la afinidad de los tejidos por determinados colorantes, se podía estudiar su estructura (había, por tanto, una grado de especificidad y selectividad importante).

La siguiente etapa de la biografía de Ehrlich comenzó cuando Friedrich von Frerichs (1819-1885) lo nombró asistente de la clínica que dirigía en Berlín, en la Charité. Le dejó que se dedicara a la investigación. Durante este periodo pudo comprobar que algunas células de la sangre tenían afinidad por los colorantes básicos, otras por los ácidos y otras por los neutros. Este hecho tuvo una rápida aplicación a la clínica, ya que permitió diferenciar mejor las distintas enfermedades de la sangre.

Ehrlich también tiñó tejidos vivos. Observó que el azul de metileno –que no llegaba a ser venenoso- era absorbido por cierto tipo de tejidos mostrando el lugar del organismo donde se absorbe y expulsa oxígeno. Penetró así de forma directa en las funciones vitales o, dicho de otro modo, hacía perceptibles los procesos vitales utilizando métodos histoquímicos.

Tras conocer a Robert Koch, utilizó la fucsina para teñir los cultivos de bacilo de Koch. La técnica sirvió de base para desarrollar tinciones diferenciales en microbiología.

Se habilitó en 1985 con el trabajo Das Sauerstoffbedürfnis des Organismus. Eine farbenanalytische Studie (Los requerimientos de oxígeno del organismo. Un estudio analítico con colorantes), en el que formuló la teoría de las cadenas laterales aplicada a la incorporación de nutrientes específicos y puso de manifiesto otras observaciones destacadas como que la barrera hematoencefálica impedía que el cerebro tomara los colorantes vitales.

Cuando murió Frerichs, su sucesor Gerhardt, obligó a Ehrlich a realizar práctica clínica. Descontento abadonó la Charité en 1887. Tras enfermar de tuberculosis estuvo viajando con su mujer por Egipto durante dos años para recuperarse. A su regreso, en 1889, trabajó en un laboratorio que estableció en su domicilio. En 1890 Robert Koch, que era director del recien creado Instituto para el estudio de las enfermedades infecciosas (Institut für Infektionskrankheiten), contrató a Ehrlich como asistente. Fue entonces cuando comenzó a trabajar en un nuevo campo: la inmunidad. Se conocía el hecho de que las bacterias producían toxinas y que los organismos producían antitoxinas para su defensa. Lo mismo sucedía con ciertos venenos vegetales como el ricino. Ehrlich se dedicó a estudiar este fenómeno (inmunidad) y las leyes científicas por las que se regía. Una de sus principales contribuciones en este campo fue el estudio de la toxina antidifetérica, gracias a los cuales

 

Paul Ehrlich

 

Behring pudo fabricar suero antidiftérico normalizado con una alta actividad.

A finales de 1896 Ehrlich fue nombrado director del Institut für Serumforschung und Serumprüfung, en Steglitz, un barrio periférico. En este periodo siguió investigando el suero antidiftérico y aplicó su teoría de las cadenas laterales a la inmunología. Introdujo el término 'toxoide' para la referirse a las toxinas que pierden su toxicidad manteniendo la antegenicidad.

En 1906 Ehrlich se hizo cargo de la Georg Speyer Haus für Chemotherapie fundada para él por la viuda del banquero Speyer. Esto marcó la tercera etapa en la vida científica de Paul Ehrlich. Retomó uno de los aspectos de su tesis de doctorado: la necesidad de estudiar la relación existente entre la composición química de los fármacos y su modo de acción sobre el organismo y sobre las células del cuerpo a las que iban dirigidos. Igual que sucedía en inmunología, uno de sus propósitos era encontrar los productos específicos que tuvieran afinidad por los organismos patógenos. Él habló de "balas mágicas": que actuarían sobre la causa de enfermedad dejando indemne al huesped. Curiosamente utilizó la palabra "quimioterapia" en un artículo que publicó en la prensa diaria, el Frankfurter Zeitung und Handelsblatt, del 4 de septiembre ("Die Aufgaben der Chemotherapie").

Paul Ehrlich

 

 

Imágenes procedentes del libro Neosalvarsán, Solu-Salvarsán. Su descubrimiento, su obtención y comprobación, la técnica de su empleo y sus indicaciones. Barcelona, Bayer-Meister Lucius, sa.

Proyecto de investigación "La imagen de la medicina a través de la prensa diaria' El Imparcial' y 'Las provincias' (1898-1930) (HAR2008-04023) historiadelamedicina.org