Neil Arnott (1788-1874)

Tal día como hoy, pero de 1874, falleció en Londres Neil Arnott, que muchos consideran como uno de los primeros que aplicó los principios de la física a la medicina práctica.

Nació en Abroath Forfarshire, Escocia, el 15 de mayo de 1788. Se educó en la Aberdeen Grammar School; fue compañero de Lord Byron. Ingresó en 1801 en el Marischal College de Aberdeen, donde fue discípulo de Patrick Copeland, profesor de filosofía natural. En 1806 prosiguió sus estudios en Londres con Sir Everard Home (1756-1832). Antes de acabar se embarcó para la India como asistente de un cirujano. Hizo dos viajes a China como cirujano al servicio de la British East India Company. Regresó a Londres en 1811 y se estableció como médico. Recibió su diploma del Royal College of Surgeons en 1813 y el MD en 1814.

Fue médico de la colonia de franceses refugiados de Camdem Town y, más tarde, de las embajadas de Francia y de España. En 1923 impartió una serie de conferencias en su casa que fueron la base de su libro Elements of physics, cuyo primer volumen apareció en 1827. Se vendió la edición en apenas una semana y después se hicieron otras cinco. También fue traducido a varias lenguas. Estaba escrito en un estilo fresco y original, lo que facilitó su acogida entre el gran público y no impidó, en cambio, que fuera alabado también por destacados científicos como Herschel y Whewell.

Llegó a ser fellow de la Royal Society y uno de los fundadores de la Universidad de Londres. En 1837 fue nombrado médico extraordinario de la Reina.

Señaló que el calor, el aire, el alimento y el ejercicio eran las necesidades básicas para la vida. En el terreno de la salud pública abogó por instalar sistemas de calefacción y ventilación adecuados en los edificios. En 1838 publicó Warming and Ventilating, donde explicaba el funcionamiento de la estufa de aire y sin humos que lleva su nombre. Por este motivo la Royal Society le concedió la medalla Rumford en 1854.

También introdujo las camas de agua en el hospital de San Bartolomé para evitar la aparición de las úlceras en los enfermos que prácticamente no se levantaban de la cama; fue el primer colchón antiescaras. Llegó a hacerse tan popular que los conocidos almacenes británicos Harrod’s vendieron camas de agua por correo la última década del siglo XIX.

N. Arnott

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