Werner Forssmann (1904-1979) y el comienzo del cateterismo cardíaco
Tal día como hoy, pero de 1979, fallecía en Schopfheim (Alemania), el cirujano Werner Forssmann, quien en 1956 fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Lo compartió con André F. Cournand (1895-1988) y con Dickinson W. Richards (1895-1973). Les fue otorgado por sus descubrimientos acerca de la cateterización y la patología de los cambios del sistema circulatorio.
Forssmann nació en Berlín el 29 de agosto de 1904. Se educó en el Askanische Gymnasium de Berlín. En 1922 comenzó estudios de medicina en la Universidad Friedrich Wilhelm de su ciudad natal. Superó el examen de estado en 1928. Obtuvo el grado de doctor con una tesis sobre los efectos de los extractos de hígado en la anemia perniciosa en 1929.
Su periodo clínico lo pasó en la clínica universitaria con el profesor Georg Klemperer y estudió anatomía con Rudolph Fick. Se formó como cirujano en el Hospital de Eberswalde (August Viktoria Home) cerca de la capital alemana. Realizó un experimento en sí mismo de cateterismo cardíaco. Insertó una cánula en su propia vena cubital anterior, a través de la cual introdujo un catéter de 65 cm hasta llegar a la aurícula derecha. Fue al servicio de rayos X donde se realizó una radiografía. Este hecho no tuvo trascendencia hasta tiempo después. No obstante, otro médico berlinés, Fritz Bleichroeder, en 1912 introdujo catéteres en venas y arterias de animales y personas, pero sin la intencionalidad de llegar al corazón.
Forssmann trabajó después en la Charité, de Berlín y en el Hospital de la ciudad de Mainz. Marchó a continuación al Hospital Rudolf Virchow de Berlín para especializarse en urología con el prof. Karl Heusch. Fue contratado como jefe de la clínica quirúrgica del Hospital de la ciudad de Dresden-Friedrichstadt, donde desarrolló buena parte de su labor profesional.
Durante la Segunda Guerra mundial ejerció como oficial médico (cirujano mayor) en Alemania, Noruega y Rusia hasta que fue hecho prisionero. Posteriormente fue liberado y regresó al ejercicio. Estuvo primero en Wambach, un pueblo de la Selva negra. En 1950 estuvo en Bad Kreuznach; poco después fue nombrado profesor de cirugía en la Universidad Johannes Gutemberg de Mainz. Finalmente, desde 1958, fue jefe de la división quirúrgica del Hospital Evangélico de Düsseldorf.
La principal contribución de Forssmann está descrita en su trabajo “Die Sondierung des rechten Herzens”, que se publicó en la revista Klinische Wochenschrift (1929; 8: 2085-87). Una versión más meditada así como su aplicación a la práctica médica la ofreció en el estudio que redactó cuando le fue concedido el Nobel. Lo tituló Die Rolle der Herzkatherung und Angiocardiagraphie in der Entwicklung der modernen Medizin. En realidad Forssmann buscaba un modo de llegar al corazón para aplicar medicación en situaciones graves en las que la inyección cardíaca era muy peligrosa. Esto le llevó a realizar pruebas de cateterismo en cadáveres introduciendo una sonda por una vena del codo. El éxito que logró le animó a llevarla a cabo en un ser vivo. Se utilizó a sí mismo como hemos dicho. La primera vez fue un ayudante quien le introdujo la sonda, pero cuando ésta penetró 35 cm se interrumpió el experimento porque el ayudante lo consideró peligroso. Unos días después fue el propio Forssmann quien se introdujo la sonda con éxito, con la ayuda de una enfermera que le proporcionó instrumental esterilizado. En su narración de los hechos describe minuciosamente las sensaciones que iba experimentando.
Forssmann probó de nuevo en un enfermo de peritonitis grave. Su fallecimiento y posterior autopsia le permitió comprobar el trayecto de catéter. Sin embargo, las posibles ventajas de esta técnica fueron silenciadas por críticas que se basaban en criterios científicos y en criterios de tipo ético. Estos hechos se produjeron durante una corta estancia en la Charité. Su superior no aprobó este tipo de técnicas, por lo que Forssmann regresó a Eberswalde. Fue en América, de la mano de quienes compartieron el Nobel con Forssmann, los que rehabilitaron la técnica. Hoy en día, el acceso a las grandes venas es común; cada vez es más frecuente que éstas se utilicen para medir presiones, para la administración rápida de volumen, de agentes de quimioterapia, hiperalimentación, para efectuar hemodiálisis o para insertar electrodos endocárdicos atriales o ventriculares. No obstante hay que tener presente que existen variaciones anatómicas como la existencia de una vena cava superior doble, una derecha y otra izquierda
H.W. Heiss se refirió a él en la revista Clinical Cardiology como uno de los padres de la cardiología. Forssmann recibió la medalla Leibniz de la Academia Alemana de Ciencias. Fue condecorado y nombrado profesor honorario de la Universidad de Córdoba (Argentina). Desde 1962 fue miembro del Comité ejecutivo de la Sociedad Alemana de Cirugía. También fue del miembro del American College of Chest Physicians, miembro honorario de la Sociedad sueca de Cardiología, y de la Sociedad Alemana de Urología, entre otras.
Murió de un ataque cardíaco, como hemos dicho, el 1 de junio de 1979.

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