Homenaje a Darwin de los estudiantes de medicina de Valencia (1909). Parte 10

Es continuación de En la Universidad. Homenaje a Darwin (El Radical, 23 de febrero de 1909)

Habla Unamuno

Al levantarse a hablar el sabio catedrático de la Universidad salmantina, resonó en el Paraninfo de la Universidad una ovación estruendosa que duró largo rato.

Logrado el silencio, empezó el ilustre conferenciante diciendo que no había que agradecerle las molestias que pudiera haberle ocasionado el venir a Valencia, porque siempre y en todos momentos ha acudido adonde se le ha llamado, y lo ha hecho con verdadera diligencia cuando ha presumido que podía haber batalla.

Entra de lleno en materia, y dice: Vais a rendir homenaje a uno de los hombres más grandes, tanto por la nobleza de su corazón como aun por su mentalidad, y que ha realizado obra extraordinaria en el pasado siglo. De Darwin puede decirse que desde que tuvo uso de razón su historia es la de su pensamiento.

Cuando contaba 50 años, o sea el año 1859, publicó el libro sobre el “Origen de las especies”. A la edad que publicó Darwin su libro, generalmente los literatos han producido cuanto podían producir: “el árbol que vive muchos años, tarda mucho en dar fruto”.

Tres años antes de morir, escribía Darwin: “Creo haber hecho un bien consagrando mi vida a la Ciencia; no recuerdo haber cometido pecados, pero si los cometí, fue en defensa de esa Ciencia, y no me arrepiento de ello”.

Darwin fue un verdadero poeta y un observador de la vida, no un literato.

Al empezar a exponer la doctrina darwinista, dijo que era necesario hacerlo con detenimiento por la gran importancia que tiene.

Darwin determinó la diferencia de las especies con lógica aplastante, y sus teorías fueron expuestas como nadie lo había hecho antes que él, pues unos y otros, para determinar la diferencia de las especies, basábanse en tan distintas teorías y doctrinas, que era imposible a la Ciencia aceptar ninguna de ellas, por ser ilógicas.

Añadió que la esencia de un ser consiste en el empeño que pone en conservarse, y la de un ser vivo en el acto de imponerse y ser más de lo que es. El ser vivo que sólo aspira a conservarse, es siempre un desgraciado.

Habló del progreso, afirmando que la adaptación no es siempre lo que la significa, pues algunas de ellas son retrocesos, atrasos, y esto ocurre en lo que se denominan casos regresivos.

Dijo que hay ideas parasitarias, y en la humanidad hay millones de hombres que son verdaderos parásitos.

Sobre este punto se extendió en consideraciones llenas de lógica.

“El hombre se hace al ambiente, y un hombre cuando es hombre, no se hace al mundo, sino que él hace el mundo”.

Refiriéndose al transformismo, dijo que su doctrina estaba sujeta a la evolución. Citó el ejemplo siguiente: “En mi pueblo se trataba de establecer una biblioteca en el Ayuntamiento, y al saber un concejal que iban a adquirirse libros de Darwin, preguntó a los demás si estaban conformes con venir del mono; el obispo, al tener conocimiento de lo ocurrido, dijo: No es lo malo venir del mono, sino ir a él. (Grandes aplausos).

Se ocupa del alma, y lee, traducida, la siguiente valiosa poesía de un poeta portugués:

Redención

Voces del mar, de los árboles, del viento,
cuando a veces en un sueño doloroso
me mece vuestro canto poderoso,
juzgo igual al mío vuestro tormento.
Verbo crepuscular e íntimo aliento
de las cosas mudas, salmo misterioso,
no serás tú, quejumbre vaporosa,
el suspiro del mundo y su lamento;
mi espíritu habita la inmensidad,
mi ansia cruel de libertad
agita y mueve las formas fugitivas;
yo comprendo vuestra lengua extraña,
voces del mar, de la selva, de la montaña,
almas hermanas de la mía, almas cautivas:
¡no lloréis, vientos, árboles y mares,
coro antiguo de voces rumorosas,
de las voces primitivas, dolorosas
como un llanto de larvas tumulares!
Rompiendo un día, surgiréis radiosas
de ese sueño y esas ansias afrentosas
que expresan vuestras quejas singulares,
almas en el limbo aún de la existencia,
despertaréis un día en la conciencia,
y cerniéndose ya puro pensamiento,
veréis las formas hijas de la ilusión
caer deshechas como un sueño vano
y acabará por fin vuestro tormento

Esta teoría del poeta lusitano no es, en realidad, tan heterodoxa como parece. Algo muy semejante se encuentra en los verillos de la Epístola a los corintios. Se ha dicho que ha sido Darwin el último de los profetas, y tal vez no se equivoque quien tal afirma, porque desde su tiempo, muy poco, por no decir nada, se ha podido adelantar en lo referente a las especies.

Sólo ha podido tomar cuerpo la acción individualista, que ha venido a introducir en la vida de los pueblos un hombre nuevo, cuando ese hombre ha dejado de ser esclavo para ser verdaderamente  hombre. Son, desgraciadamente, muy pocos los hombres que conozcan y hagan valer su individualidad.

Canta después las excelencias de la guerra y proclama la necesidad de la guerra entre los hombres, advirtiendo que para obtener de la guerra grandes resultados, es preciso saberla hacer santamente. Para esto el hombre ha de combatir consigo mismo primero, y después con los demás. Sostiene que hace falta una guerra civil a tiros, o como sea, porque nada hay que haga progresar a los pueblos más que la guerra, y tal vez sea el abrazo más sincero aquel que se dan los combatientes en el campo de batalla. (Grandes aplausos).

Dice después que el Decálogo, en forma de preceptos negativos, pertenecen a una ética defensiva y conservadora.

Hay que cambiarlo en preceptos positivos para hacer una ética de agresión y de avance.

“El Decálogo dice: “No matarás, no hurtarás, no mentirás, no fornicarás”, y en vez de eso, habría que poner, donde dice no matarás, darás vida; donde no hurtarás, acrecentarás la riqueza pública; donde no mentirás, dirás la verdad siempre -y hay mucha diferencia  entre mentir y decir la verdad,- y donde, por fin, no fornicarás, amarás a tu mujer y perpetuarás la humanidad”.

Terminó con estas palabras: “Dentro de dos días os dirán que polvo es el hombre y en polvo se ha de convertir; a lo que vosotros, debáis contestar: Ved que el polvo es hombre y al hombre ha de volver para ofrecerse a Dios en su alma”.

Al terminar, una ovación estruendosa y unánime premió el discurso del gran filósofo.

Los catedráticos de esta Universidad obsequiaron ayer con un banquete en el restaurante Miramar al Sr. Unamuno.

Hoy se celebrará en el Hotel París un banquete en honor del Sr. Unamuno, organizado por la Academia Médico-Escolar.


Invitado por el Ateneo Científico, el Sr. Unamuno dará una conferencia esta tarde, a las siete, en el Paraninfo de la Universidad.

El Radical, 23 de febrero de 190

Adorno

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