Comunicación digital en la ciencia

El pasado mes de noviembre la Association for Research Libraries publicó el interesante informe Currents models of digital scholary communication. Se trata de una organización independiente sin ánimo de lucro cuya misión fundamental es acelerar los usos productivos de las tecnologías de la información en beneficio de la educación superior. El texto hace referencia a los cambios que está experimentando la construcción y difusión del conocimiento. La investigación ha sido desarrollada por Nancy L. Maron y K. Kirby Smith.

En algunos posts anteriores nos habíamos referido a los cambios en las pautas de comportamiento de la comunicación científica. Más allá de las revistas en papel, de los congresos y de las conferencias, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación permiten soluciones bien diferentes. La meritocracia, sin embargo, ejerce todavía una fuerte presión entre la comunidad científica. Hay todavía muchas reticencias a utilizar este tipo de posibilidades y no son pocos los que los consideran un pasatiempo sin más trascendencia.

Para quien esté acostumbrado a navegar y a comunicarse por la red, los resultados a los que llega el informe son bastante obvios. Veamos algunos:

Las innovaciones que podemos llamar digitales, tienen lugar en todas las disciplinas, tanto del campo de las ciencias de la naturaleza como de las sociales y humanas. Algunas de ellas utilizan recursos dirigidos más al intercambio de documentos de trabajo, como el caso de los físicos, y otras a la comunicación, como los foros de discusión en las humanidades. Las disciplinas científicas y tecnológicas usan con más frecuencia modelos novedosos de comunicación y ricos en elementos multimedia, mientras que las ciencias sociales y humanas siguen vinculadas a modelos más viejos, como el caso de las listas de distribución.

La edición digital está tomando fuerza en la cultura académica. Efectivamente hoy cualquiera puede publicar un sitio web, un blog, una página o una wiki dedicada a sus proyectos o a los resultados de los mismos y compartirlo con cualquiera con un coste prácticamente cero. Sin embargo, el mundo académico todavía sigue pegado a la legitimación mediante la revisión por pares, la publicación en revistas de referencia, etc. Nos encontramos, no obstante, con revistas exclusivamente digitales, abiertas, que incluyen abundantes materiales multimedia y permiten algún tipo de participación. A pesar de esto, muchos científicos están explotando las posibilidades de la red aunque “no cuenten” en el actual sistema de méritos; un ejemplo serían los blogs.

Algunos de los recursos científicos disponibles en la red de mayor impacto tienen una larga historia. Crear un proyecto y atraer a un público fiel así como trabajos de calidad, es una tarea ardua y prolongada. También se observan proyectos novedosos que creen en la innovación y que ofrecen siempre algo nuevo tanto para los proyectos nuevos como para los viejos.

Muchas publicaciones digitales son pequeñas, recursos “de nicho” que prefieren dirigirse a sus audiencias reducidas y mantener así su independencia. Tienen pocas aspiraciones a crecer. En otros casos, sin embargo, la causa es la falta de fuentes de financiación seguras.

Las innovaciones relativas a la creación multimedia y a la llamada Web 2.0 favorecen el surgimiento de nuevos tipos de publicación. Aunque el texto sigue siendo lo que predomina en las creaciones académicas, las cosas están cambiando. Es necesario repensar las categorías tradicionales de contenidos. Hoy se dispone en red de un tipo de información que es imposible plasmar en formato papel.

Parece necesario que las publicaciones digitales o los contenidos digitales sigan teniendo un sistema de control de calidad, ya sea mediante la revisión por pares, la existencia de un editor o de otra forma. No se trata de restringir el debate y la libertad de expresión. Para atraer al público parece que es obligatorio garantizar de alguna manera la calidad de los contenidos.

El mantenimiento de las publicaciones digitales es todo un reto, sean de acceso abierto o no. Parece que el pago por suscripción no es lo más adecuado. Algunos sitios se mantienen por la publicacidad, el pago de los autores que publican, el apoyo empresarial o institucional. La colaboración desinteresada parece ser también una constante en el desarrollo de todos estos sitios y el apoyo institucional -aunque sólo se refiera a prestar espacios y soporte informático- son imprescindibles.

El informe resalta también el papel que pueden jugar las bibliotecas institucionales y los bibliotecarios.

El informe, de cuarenta y nueve páginas, contiene los siguientes capítulos: una introducción, los métodos empleados, cómo se usan las publicaciones digitales, los tipos de recursos y unas conclusiones. También incluye cuatro apéndices.

Vale la pena echarle una hojeada.

Enlace:  Currents models of digital scholary communication (formato pdf)

TICs

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