Epónimos médicos


Síndrome de Boerhaave

 

 

Hermann Boerhaave
(1668-1738)

Podemos considerar a Hermann Boehaave como una de las grandes figuras de la medicina en el momento en que ésta era un complicado conjunto de tradiciones valiosas, de revolucionarios conceptos nuevos, y de importantes novedades doctrinales y empíricas como la nueva anatomía patológica, la clínica de Sydenham y la naciente semiología mensurativa. Por otro lado, la filosofía y la cosmología científica, de las que era buen conocedor Boerhaave, contaban ya con una serie de construcciones sistemáticas despegadas de las medievales y escolásticas, tales como las que ofrecían Descartes, Spinoza, Newton y Leibniz. En este sentido se considera al gran médico holandés como a uno de los grandes sistemáticos, ya que trató de trasladar al terreno de la medicina estos nuevos esquemas. Según Lindeboom, en periodo de confusión, como el que dominó la medicina de comienzos del siglo XVIII, sólo podía ser útil un hombre dotado de una amplia visión y de un profundo conocimiento de las diferentes partes de la medicina.
Hermann Boerhaave nació en 1668 en Voorhout, Holanda. Era hijo del reverendo Jacobus Boerhaave y de su segunda esposa Hagar Daelder. En 1684 marchó a Leiden a estudiar teología y filosofía, periodo durante el cual mostró interés por otras disciplinas como la medicina. Acudía a las disecciones públicas de Anton Nuck y estudió tanto las obras de Hipócrates como las de Vesalio, Falopio, Bartholin y Thomas Sydenham. En 1693 obtuvo la graduación en medicina en la Universidad de Bardewijk, a la vez que abandonaba la carrera eclesiástica bajo sospechas de ser seguidor de Spinoza.

En Leiden ejerció la medicina mientras continuó formándose en varias disciplinas. En 1701 fue requerido por la Universidad para impartir las Institutiones Medicinae, o una especie de esbozo general de fisiología, de patología y de terapéutica. También daba clases privadas de medicina teórica, práctica, así como de "química". En poco tiempo su prestigió se acrecentó hasta el punto de que tras el intento de ser contratado por otra universidad, en Leiden le ofrecieron la primera cátedra que quedara vacante para que no se marchara. Tuvo que esperar seis años hasta que murió Petrus Hotton, heredando así su cátedra de

  botánica que iba unida a la dirección del Jardín Botánico. En éste pronto dejó huella de su paso convirtiéndolo en uno de los más admirados de Europa. Aumentó extraordinariamente el número de especies de este Hortus Academicus gracias, en parte, a su correspondencia y commercium de semillas con botánicos del resto de Europa. Aparte de publicar el catálogo (Index plantarum, 1710), se responsabilizó de la edición de la Botanicon Parisiense de Vaillant, y de facilitar la visita de Linneo a Holanda.
A pesar de ser un iatromecánico y un cartesiano convencido, también fue profesor de química -a la que consideraba un arte más que una ciencia-, y un hábil experimentador que utilizó el método cuantitativo sin omitir nunca los registros del peso y la temperatura. Trató de refutar a los alquimistas, a los que acusaba de hacer asevaraciones insostenibles y fantásticas. Entre sus logros está el aislar urea de la orina. Sus clases de química se recogen en sus Elementa Chemiae (1731).
Pero en lo que más destacó fue en la enseñanza de la clínica. En 1714 se le confió la enseñanza de esta disciplina "junto a la cabecera del enfermo" que había sido descuidada en los últimos años. Pronto la elevó al más alto nivel de toda Europa. Esta tarea la desempeñó durante un cuarto de siglo, hasta el momento de su muerte, en 1738, convirtiendo a la Universidad de Leiden en el centro europeo de la medicina. Allí acudieron estudiantes de varios países. Su esquema del plan de estudios médicos se conserva todavía en su esencia. Entre sus alumnos se encuentran nombres tan célebres como van Swieten, Haen, Cullen, Pringle, Heller, Fahrenheit, Prevoost, etc.
Sus aportaciones se recogen en dos textos no demasiado extensos: las Institutiones medicae y los Aphorismi. En sus descripciones patográficas acertó a elaborar el canon estructural de la historia clínica vigente hasta nuestro siglo.
Fue el primero en describir la rotura de esófago con salida del contenido gástrico en el mediastino; de ahí que se hable del Síndrome de Boerhaave. Se considera el grado más profundo de desgarro esofágico. Ocurre después de esfuerzos violentos para vomitar, tras comidas copiosas y excesos de alcohol. Cuando se produce la rotura, el paciente siente una violenta epigastrio-pretoracalgia, seguida de enfisema subcutáneo y ocupación pleural con o sin neumotórax. Se produce estado de shock y si el paciente no es operado antes de veinticuatro horas, sucumbe. Boerhaave describió esta rotura tras realizar la autopsia al Gran Almirante de la Flota holandesa quien murió después de sufrir un dolor agudo de hipocondrio. Su relato es un claro ejemplo de lo que afirma en sus Institutiones. Los fundamentos del saber médico son dos: la observación cuidadosa de los fenómenos que aparecen ante nuestros sentidos en el hombre sano, enfermo, moribundo y en el cadáver, y una severa indagación de lo que en el hombre se halla oculto a los sentidos y que sólo puede conocerse por razocinio.

(José L. Fresquet Febrer)

Bibliografía
-Laín Entralgo, P. (1961). La historia clínica. 2ª ed. Barcelona, Salvat.
-Lindeboom, G.A. (1968). Herman Boerhaave. The Man and his Work. London, Methuen & Co.
-Lindeboom, G.A. (1973). Los grandes sistemáticos: Hermann Boerhaave (1668-138), En: P. Laín (dir.), Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 4, pp. 319-325.
-Sigerist, H. (1949). Los grandes médicos. Barcelona, Ediciones Ave.


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