historia de la medicina - biografías

 
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Jean Nicolas Corvisart (1755-1821)

Corvisart nació el 15 de febrero de 1775 en la pequeña ciudad de Dricourt, en el seno de una de las familias más antiguas de los Ardennes. Cuando era pequeño fue enviado a vivir con su tío materno, párroco de Vimille, cerca de Boulogne-sur-mer. A los trece años se matriculó en el colegio Sainte-Barbe. Obtuvo el grado de maestro en artes a la edad de dieciocho años.

Jean N. Corvisart

El deseo de su padre, procurador de la corona, era que su hijo fuera abogado. Sin embargo, Corvisart se decantó por la medicina. Fascinado por las lecciones de los médicos del Hôtel-Dieu decidió cambiar derecho por medicina. Esto despertó las iras de su padre que se negó a mantenerlo. Corvisart tuvo que trabajar como ayudante de enfermería para ganarse el sustento. En su tiempo libre asistía a las clases. Pronto se ganó las simpatías del cirujano Pierre-Joseph Desault, que le confió la tarea de realizar las preparaciones anatómicas para las clases. Obtuvo el grado de docteur-regent el 14 de noviembre de 1782.

Corvisart buscó un puesto en el Hôpital des Paroisses. La fundadora del mismo era la señora Necker, esposa del ministro de finanzas, que rechazó su petición bajo el pretexto de que el solicitante no admitía el uso de peluca. Se resignó entonces a trabajar en Saint-Sulpice donde cobraba 300 francos anuales. Mientras tanto seguía acudiendo a la Charité donde ocupaba el puesto de médecin expectant, trabajando con Debois de Rochefort. En 1788 llegó a médecin-en-second. Ya entonces su gran capacidad de observación y su inteligencia como profesor atrajo a muchos estudiantes.

En 1792 un decreto de la Assemblée législative suprimió todas las corporaciones educativas, las facultades de medicina, los colegios de cirugía y de farmacia, la Académie de Chirurgie y la Société Royale de Médecine junto con todas las sociedades científicas. Hacia 1794 se reorganizaron los estudios de medicina. Aparecieron las Écoles de Santé de la Revolución, preludio de las futuras facultades de medicina y farmacia.

Tras estas reformas Corvisart fue nombrado profesor de clínica médica, puesto que fue especialmente creado para él en la Charité. En 1795 llegó a ser profesor de la École de Santé y, poco tiempo después, en 1797, en el Collège de France. Por las mañanas enseñaba y por las tardes pasaba consulta. También se ocupaba del Journal de médecine, chirurgie et pharmacie.

Corvisart estuvo muy influido por Bichat a pesar de tener dieciséis años más. Aceptó plenamente su programa anatomoclínico. Sin embargo, fue un gran enemigo del vitalismo, convicción que en él estuvo ligada a un profundo anticlericalismo de origen volteriano. Llevó el escepticismo tanto a la fundamentación de la patología como de la terapéutica.

En su obra Essai sur les maladies et les lésions organiques du cœur et des gros vaisseaux (1806) recuerda una vieja idea suya: componer “una obra análoga a la de Morgagni, pero de sentido inverso, que tendría como título: De sedibus et causis morborum per signa diagnostica investigatis et per anatomen indagatis. Más para tal obra –concluye– haría falta, por lo menos otro Morgagni”. Como afirma Laín, Bichat había afirmado la primacía patológica y nosográfica de la lesión; Corvisart aspiró a conocer los signos ciertos y constantes en cuya virtud llegó a ser clínicamente efectiva esa primacía. Por tres caminos llevó a cabo su intento: cultivó la exploración clínica tradicional, reelaboró personalmente el inventum novum de Auenbrugger -como luego veremos- e ideó un nuevo método exploratorio. Su tratado sobre las enfermedades del corazón quedó como modelo de investigación anatomoclínica sistemática y rigurosa. Abrió el camino a una nueva semiología basada en signos que permitían conocer de forma objetiva las lesiones junto a la cama del enfermo. Siempre trató de inculcar a sus discípulos que adiestraran bien sus sentidos. Entre éstos destacaron René Laennec, Guillaume Dupuytren, Georges Cuvier y Pierre Bretonneau.

Otra característica sobre la que llama Laín la atención es que en las páginas iniciales de su Essai presenta Corvisart una consideración psicosomática de la enfermedad. Dentro de cada indivíduo –decía– hay un “hombre físico” y un “hombre moral”. Estos dos hombres unidos entre sí por un lazo siempre sustraído a nuestra mirada, se influyen y se modifican recíprocamente “una de las cualidades sobre que se funda con solidez el tacto del gran médico consiste principalmente en la penetración, robustecida sin cesar por el ejercicio, que frente a un enfermo le hace percibir la escena de las afecciones morales, del mismo modo que observa todos los fenómenos físicos que las revelan, las producen o resultan de ellas... La más ligera atención al estado social, sobre todo en las grandes ciudades, lo prueba de modo tajante y cotidiano”. El “estado social” comienza a tener importancia nosogénica en la mente del médico.

Tradujo la clásica obra de Leopold Auenbrugger Inventum novum sobre la percusión, contribuyendo a la adopción de esta técnica de diagnóstico. Añadió notas y comentarios tan amplios que constituyen un auténtico tratado (1898). También se debe a Corvisart la auscultación del corazón poniendo la oreja muy cerca del pecho. Se trata de un antecedente muy próximo a la auscultación inmediata.

En 1799 Corvisart gozaba ya de una gran reputación. Josephine, que había conocido en casa de los Barras, le presentó a Napoleón; simpatizaron inmediatamente. Cuando le curó de una tos rebelde y le libró de un fuerte prurito producido por una dermatosis parasitaria, todavía confió más en él. En cuanto Napoleón fue emperador fue nombrado primer médico de la corte y le concedió honores como el de oficial de la Légion d'Honneur, baron, y commandeur de l'Ordre de la Réunion. Se dice que Napoleón dijo “No creo en la medicina, pero sí creo en Corvisart”. Éste abandonó entonces sus cargos docentes y hospitalarios para poder ocuparse mejor de los asuntos de la corte.

Fue Corvirsart el que anunció el fallecimiento temprano de Bichat con acento hasta entonces reservado sólo a los grandes héroes. Aprovechó su elevada posición profesional para consagrarlo como el maestro e iniciador de la nueva medicina. Durante los años que fue médico de Bonaparte también trató a Josefina y María Luisa, hasta que, debido a un accidente cerebrovascular, tuvo que retirarse a su residencia de la Garenne. Esto ocurría poco después del exilio de Napoleón a Santa Elena. Con el regreso de los borbones al poder se abstuvo de cualquier actividad política. En 1820 fue invitado a la Académie Royale de Médecine, donde la mayoría de sus miembros habían sido sus estudiantes.

Corvisart falleció el 18 de septiembre de 1821 tras varios ataques de apoplejía, casi cuatro meses después que Napoleón.

José L. Fresquet, Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (CSIC-Universidad de Valencia), Octubre, 2004.

Bibliografía

—Gillispie, C.C. Dictionary of scientific biography. New York, Charles Scribnes's sons, 1971, vol. 3, pp. 426-428.

—Jean-Nicolas Corvisart. Clin Cardiol. 1988 Nov;11(11):801-3.

—Laín Entralgo, P. Historia de la medicina moderna y contemporánea. 2ª ed., Barcelona, Científico-médica, 1963.

—López Piñero, J.M. Patología y clínica en el romanticismo. Europa latina. En: P. Laín (dir) Historia Universal de la Medicina, Barcelona, Salvat, 1973, vol. 5, pp. 255-267.

Selección de obras de Jean N. Corvisart

Éloge de Debois de Rochefort. Paris, 1789.

Aphorismes sur la consaissance et le caractère des fievres (Paris, an V (1797). (Traducción de la obra de Stoll).

Essai sur les maladies et les lésions organiques du cœur et des gros vaisseaux, Paris, Migneret, 1806, 484 pp.

Nouvelle méthode pour reconnâitre les maladies internes de la poitrine par la percussion de cette cavité, (traducción del texto de Auenbrugger), Paris, 1808.

Aphorismes de médecine clinique...par le baron Corvisart; recueillis par F.-V. Mérat ; publ. par Paul Busquet. Paris: Masson, 1929, 115 p. (traducción del texto de Hermann Boerhaave).