historia de la medicina - biografías

 
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Gabrielle Falloppio (ca 1523-1562)

La anatomía descriptiva fue la primera disciplina médica básica que se independizó de los planteamientos clásicos y tradicionales. Uno de los elementos que hay que tener en cuenta en este proceso fue la disección de cadáveres humanos. Aunque su práctica regular comenzó en la Baja Edad Media, no se convirtió en método fundamental hasta el Renacimiento. Comenzó ésta a ser habitual en la Universidad de Bolonia a finales del siglo XIII; lo fue poco después en Padua, Montpellier y Lérida. Durante el siglo XV se extendió a otras universidades italianas y también a las que imitaron su modelo. Solemos considerar a Andrés Vesalio como una de las figuras que más contribuyó al cambio. A pesar de que recientes investigaciones matizan esta afirmación, lo que sí podemos señalar es que las aportaciones del movimiento que surgió en torno a Vesalio fueron decisivas.

Gabrielle Falloppio

Gabrielle Falloppio fue precisamente uno de los médicos influidos por la obra de Vesalio. Hijo de Geronimo y Caterina, nació en Módena alrededor de 1523, donde estudió medicina y también cirugía. Allí empezó a ejercer esta profesión, que tuvo que abandonar por los malos resultados que obtuvo en su práctica. También sabemos que estuvo en la Universidad de Ferrara donde, según algunos, obtuvo el doctorado en 1547 bajo la dirección de Antonio Musa Brasavola. Enseñó anatomía en Pisa entre 1548 y 1551; en esta ciudad fue acusado de practicas la "vivisección" humana. También estuvo en Florencia haciendo disecciones de leones en el zoológico de los Medicis. Hacia 1551 fue llamado por la Universidad de Padua para ocupar la cátedra de cirugía, de anatomía y de simples. Allí sucedió a Vesalio y a Colombo. Murió en esta ciudad en 1562, víctima, según dicen, de una tuberculosis.

Falopio sólo publicó un libro: las Observationes anatomicae (1561), comentario a la Fabrica de Vesalio, sin ilustraciones, que perseguía la corrección de los errores cometidos por su predecesor así como la adición de datos nuevos. Cuando se publicó le envió un ejemplar a Andrés Vesalio, quien entonces se encontraba en Madrid. Las referencias al "divino Vesalio" y la cortesía de sus críticas movieron a éste a escribir una réplica amistosa con el título Anatomicarum Gabrielis Falloppii observationum examen (1564). Aunque tiene poco valor científico porque su autor estaba ya alejado de la investigación y de los recursos necesarios, es interesante ya que en ella explica cómo llegó a ciertas conclusiones, admite algunos errores y se queja de la esterilidad científica de la corte real española de aquella época.

La obra de Falopio está repleta de hallazgos originales y de excelentes descripciones. Por ejemplo, las estructuras del órgano auditivo (canales semicirculares, acueducto), y las del ojo (coroides, músculos oculomotores, ligamento ciliar). Se le conoce más, sin embargo, por la estructura que lleva su nombre: trompas de Falopio, o trompas uterinas, (tubo largo y delgado que se extiende desde el ángulo lateral superior del útero hasta el ovario del mismo lado. Adherido al ligamento ancho por el mesosalpinx consta de una ampolla, un infundíbulo o pabellón, un istmo y dos orificios, uno abdominal y otro uterino). Además, Falopio también se percató de la existencia de tres túnicas en la pared de la vejiga y de su esfínter interno.

Más importancia tiene el hecho de que Falopio fuera de los primeros en estudiar el desarrollo embriológico de algunos huesos y de los dientes. Con la realización de autopsias a fetos, recién nacidos y niños, aportó importantes observaciones sobre los centros primarios y secundarios de osificación. También hizo una brillante descripción de la dentición primaria y de su sustitución por la secundaria, llamando la atención sobre el hecho de que el tipo de tejido difería del óseo. Como señala Laín, esto significa que la forma anatómica comienza a estudiarse desde el punto de vista de la génesis. En unas breves lecciones que Koyter publicó en 1575, Falopio discute y niega la condición de "simples" a muchas de las "partes similares" del cuerpo animal, que Aristóteles les había atribuido. Para Falopio, estas partes se hallarían compuestas de "fibrae" ejecutoras de funciones distintas como el movimiento ("voluntario" en la fibra "carnea", "involuntario" en la fibra "cartilaginea" y en la arteria, "mixto" en las fibras del tubo digestivo); la comunicación, porque de la dirección espacial de los filamentos constitutivos de sus paredes depende el curso de poros y canales del cuerpo; y la edificación de las partes sólidas, ya que las fibras elementales se urden entre sí y constituyen "texturae" o tejidos. Falopio, pues, piensa que los tejidos del cuerpo animal se hallan constituidos de una trama lineal, superficial o tridimensional de fibras elementales. Aquí nos encontramos, pues, con otra novedad en lo que se refiere a la estequiología. Puede decirse que Falopio, y también Fernel, vieron en la fibra el componente elemental y fundamental de todas las partes sólidas del organismo. Más tarde, los autores del siglo XVII ampliarían esta doctrina en dos sentidos: la especulación y el examen microscópico.

José L. Fresquet. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (Universidad de Valencia-CSIC). Junio de 2000.

Bibliografía

—Laín Entralgo, P. (1963), Historia de la Medicina Moderna y Contemporánea, 2ª ed., Barcelona, Científico-médica.

—Les Siècles d'or de la médecine. Padova XVe-XVIIIe siècles, (1989), Milano, Electa.

O'Malley, C.D. (1973), Los saberes morfológicos del Renacimiento, en: Historia Universal de la Medicina, 7 vols., Madrid, Salvat, vol. 4, pp. 43-77.

—O'Malley, C.D. (1978), Gabrielle Falloppio, En: Dictionary of Scientific Biography, New York, Charles Scrbner's sons, vol. IV, pp. 519-521.

Obras de Falloppio

Falloppio, G Observationes anatomicae. Venetiis, apud M.A. Ulmum, 1561.

Falloppio, G. De morbo gallico. Patavii, apud C. Gryphium, 1563.