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José Goyanes Capdevila (1876-1964)

Después de las dificultades producidas por las luchas a favor y en contra de la unificación de los estudios de medicina y cirugía, durante la segunda mitad del siglo XIX los cirujanos fueron poniendo su profesión al día. Incorporaron nuevas técnicas y las mejoras logradas en el resto del mundo. No sólo se asimiló sino que algunos fueron capaces de crear procedimientos originales que traspasaron nuestras fronteras. Habitualmente se distinguen dos etapas: la que cubren Fedrico Rubio y Galí y J. Creus y Manso, y la segunda, en la que destacan varias figuras como San Martín, Ribera, E. Gutiérrerz, Salvador Cardenal y Goyanes Capdevila, entre otros.

José Goyanes Capdevila

José Goyanes Capdevila nació en Monforte (Lugo) el 16 de junio de 1876. Realizó los estudios secundarios en los institutos de Lugo y La Coruña. En 1893 marchó a Madrid para estudiar medicina. Se licenció en 1900 y obtuvo el doctorado al año siguiente con una tesis sobre la influencia del tiroides en el crecimiento y desarrollo. La figura que más le influyó fue Alejandro San Martín (1847-1908), quien le inculcó el interés por la cirugía, especialmente la arterial y la oncológica, así como por la investigación.
En San Carlos eligió la clínica médica para realizar su internado, pero fue requerido por San Martín para que pasara a la clínica quirúrgica. En 1902 fue ayudante del Museo Anatómico. También ejerció como profesor auxiliar de cirugía de la Facultad. Por motivos un tanto oscuros se le excluyó de la cátedra cuando se presentó a unas oposiciones.

En 1903 se casó con María Echegoyen; tuvieron seis hijos. En 1905 obtuvo por oposición la plaza de cirujano del Hospital General de Madrid, cargo que ocupó durante siete años. Durante esta etapa creció su prestigio extraordinariamente hasta convertirse en el mejor cirujano de Madrid. Llegó a tener una consulta privada muy concurrida.

La Corona española decidió iniciar una campaña de lucha contra el cáncer. Se construyó el Instituto Príncipe de Asturias con fines asistenciales que integraba el Pabellón reina Victoria Eugenia destinado a la investigación. Más tarde se convertirían en el Instituto Nacional del Cáncer. La inauguración tuvo lugar en 1922 y Goyanes fue elegido el primer director. Una año más tarde se creó la Liga Española contra el Cáncer. Fue cesado en 1935 por motivos políticos y le sucedió Pío del Río Hortega.

Durante la guerra civil estuvo en Salamanca haciendo cirugía de guerra. Después regresó a Madrid donde estuvo ejerciendo hasta 1945, año en el que marchó con su familia a Canarias en busca de un mejor clima para sus dolencias.

Sus principales aportaciones las realizó en el campo de la cirugía vascular. Ideó varias técnicas. Una de las más conocidas es la que practicó a un enfermo con aneurisma de la arteria poplítea, y consistió en una endoaneurismorrafia con restitución de la continuidad arterial mediante un bypass in situ de la vena con el mismo nombre. Introdujo el uso de seda fina para las suturas de las arterias, ideó técnicas para las anastomosis arteriovenosas, para la sustitución del uréter por la vena espermática, la reconstrucción del conducto de Stenon con la vena cava, la anatomosis mesentéricocava, etc. Hoy se conoce como Método o técnica de Goyanes-Lexer la operación del aneurisma arterial. Veamos cómo describe la técnica:

“Diagnóstico: Aneurisma de la arteria poplítea izquierda, probablemente fusiforme y extenso en un paciente arteriosclerósico, por infección sifilítica e intoxicación alcohólica.
Operación: Ligadura doble de la arteria por encima y debajo del saco aneurismático (exclusión circulatoria del aneurisma) y arterioplastia venosa mediante doble anastomosis arteriovenosa terminal.

… Una incisión amplia en toda la extensión del hueso poplíteo sobre el tumor, permitió llegar al saco después de seccionar la piel y la aponeurosis. Se aisló después la vena safena externa que circulaba sobre el mismo saco aneurismático, y sobre él también, y hacia la parte externa se descubrió la vena poplítea, adherida a la pared aneurismática pero perfectamente permeable, y el nervio ciático poplíteo externo (adherencias causantes de los dolores). Aislado el tumor vascular se vio con claridad que era fusiforme, se observó también que su límite superior se aplicaba al anillo de los adductores, y el inferior se continuaba con un segmento de arteria poplítea de unos centímetros, pasando la vena paralelamente a este segmento.
Preparados los vasos por debajo del aneurisma y cerrada la herida provisionalmente, se volvió al enfermo, y con la técnica ordinaria para la ligadura de la femoral en el conducto de Hunter, se pusieron al descubierto los vasos femorales, muy cerca del anillo de los adductores. Ahora procedimos a la anastomosis arteriovenosa superior, para la cual se aplicó una pinza hemostática provista de gomas a la arteria femoral y otra más abajo a la vena. (el Dr. Ambrosio Rodríguez tuvo la amabilidad de comprimir la femoral en el triángulo de Scarpa durante la operación). Se seccionaron los vasos, la arteria un poco más abajo que la vena, y se ligaron el cabo periférico de la arteria y el central de la vena (la extremidad se puso entonces algo cianósica). Ahora se procedió a suturar el cabo central arterial con el periférico venoso, colocando con aguja cilíndrica y seda fina tres punto perforantes a través de todo el espesor de las paredes vasculares, pasando la aguja desde la adventicia a la endotelial de la arteria de fuera adentro y desde la endotelial a la adventicia de la vena (de dentro afuera) para invertir los bordes vasculares y lograr la coaptación endotelial (sutura en U de Brieau y Jaboulay, véase la figura 1ª).
Aun dados los tres puntos equidistantes en la circunferencia anastomósica y puestos tensos, el calibre del vaso se mantuvo, convirtiéndose su forma cilíndrica en prismática (según la técnica de carrel), como puede apreciarse en la figura 2ª; practicando después una sutura continua también perforante y con coaptación endotélica entre cada dos puntos angulares para anudar los hilos al nivel de estos últimos.
Terminada la anastomosis arteriovenosa superior, volvimos a la región poplítea, y después de seccionar los vasos por debajo del aneurisma, procedimos también con isquemia, y después de ligar el cabo central de la arteria (con lo cual quedó excluido el aneurisma) y el periférico de la vena a la anastomosis arteriovenosa subaneurismática, siguiendo la misma técnica, pero con mayores dificultades por la esclerosis de la pared arterial, que produjo la rasgadura del primer punto angular.
Practicada esta anastomosis, se pudo observar que el tumor aneurismático no latía. Ahora se soltaron las pinzas isquemizantes inferiores, y vuelto el enfermo y soltando las pinzas de la anastomosis superior y abandonada la compresión de la femoral, se pudo observar que la corriente se precipita con energía a través de la anastomosis superior por encima de la cual salió un finísimo hilo hemorrágico (una pequeña punción hecha accidentalmente en la arteria por encima de la anastomosis con la punta del bisturí), que se cohibe con un punto de sutura. La vena poplítea cambia su color en rojo arterial, latía enérgicamente en todo su trayecto y hasta transmitía la corriente por la vena safena externa, que latía a su vez. La arteria poplítea por debajo de la anastomosis latía también claramente, aunque con menos energía que la vena poplítea aplicada al saco aneurismático. Las arterias pedia y tibial posterior, sin pulsación durante el acto operatorio, comienzan ahora a latir clara pero débilmente. Quedó, pues, demostrada la permeabilidad inmediata de ambas anastomosis y la persistencia de la circulación de la pierna y el pie. El color de la extremidad cambió de cianótico en rosado, después de soltar las pinzas isquemizantes. Todos estos datos pudieron comprobarse, y se comprobaron por cuantos presenciaban la operación.
La figura 3ª es un dibujo tomado del natural por el ilustre profesor de Anatomía artística, Sr. Parada Santín, a quien desde aquí reitero mi reconocimiento, y representa la disposición definitiva de la doble anastomosis arteriovenosa.
Se terminó el acto operatorio con la sutura de las dos incisiones y la colocación del apósito, fijando el miembro con ligera flexión de la rodilla…” (El Siglo Médico, 1906, pp. 561-564)

 

Grabados del texto

Dado su extraordinario conocimiento de las arterias, pensó que podía utilizarse esta vía para la anestesia. Comenzó a hacer experimentos con perros en 1907 y, un año después, comunicó los buenos resultados. Así, se le considera como el introductor de la anestesia arterial que sustituyó en muchos casos a la anestesia raquídea y permitía administrar fármacos, como quimioterápicos, a un territorio concreto del cuerpo humano. Practicó igualmente la narcosis cerebral por vía carotídea.

Goyanes también ideó varios instrumentos como los clamps para cirugía aórtica, la resección de la aorta y su sustitución por la vena cava. Utilizó una caja de madera y cristal para intervenciones de tórax que permitía elevar la presión. Intervino varios procesos pulmonares y señaló que la cirugía pulmonar podría llegar a ser una especialidad.

Goyanes fue muy conocido por sus intervenciones de tiroides. Hemos visto que su tesis trataba de esta glándula. En 1918 publicó en El Siglo Médico “Sobre un foco de bocio y cretinismo endémico en los valles altos del Tormes y del Alberche”. En 1922 recorrió con Marañón y Bardají la región de Las Hurdes como miembro de la comisión oficial. Sobre el tema escribieron “El problema de las Hurdes es un problema sanitario. Avance de la Memoria sobre el estado sanitario de Las Hurdes, redactado de orden del Gobierno de Su Majestad por la Comisión compuesta por los doctores Goyanes, Bardají y Marañón”, que se publicó en la revista La Medicina Ibera en 1922. En El Sol de 15 de junio de 1922 publicó además, “Las Hurdes, baldón de España”.

La oncología fue asimismo objeto de sus investigaciones en el laboratorio que poseía en su casa. Trabajó sobre todo en la etiología de los tumores y en su diagnóstico. Fue partidario de practicar intervenciones amplias en la cirugía oncológica. Propugnó el uso de las mamografías realizadas con rayos blandos, idea que más tarde se extendió en Uruguay (por Leborgne) y Estados Unidos (Gerhon Cohen).

También se dedicó de forma digna a la historia de la medicina. Con sus conocimientos de lenguas clásicas estudió a los autores griegos y árabes, así como la figura de Miguel Servet. También analizó los tipos psicosomáticos que se encuentran en el Quijote y la sátira contra los médicos y la medicina en los libros de Quevedo. Publicó trabajos sobre figuras contemporáneas como su maestro Alejandro San Martín y Santiago Ramón y Cajal. Goyanes escribió también sobre temas no médicos ni historicomédicos.

Goyanes Capdevila fue académico de número de la Real Academia de Medicina (1918). Presidente de la Academia Medico-Quirúrgica Española (1911- 1912). Director-Fundador de la revista Archivos Españoles de Oncología y Boletín de la Liga Española contra el Cáncer. También fue Presidente de la Asociación Española de Cirujanos.

Fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, y fue nombrado Officier de la Légión d’Honneur (Francia). Doctor honoris causa por la Universidad de Burdeos, Caballero Comendador de la Orden de Santiago de la Espada (Portugal), etc.

Falleció en Santa Cruz de Tenerife el 17 de mayo de 1964.


José L. Fresquet. Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia (Universidad de Valencia - CSIC). Octubre de 2008.

Bibliografía

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—Criado, E.; Girón, F. José Goyanes Capdevila, Unsung Pioneer of Vascular surgery, Annals of Vascular Surgery, 2006; 20(3): 422-425.

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—Die-Goyanes, A.; Die-Trill, J., José Goyanes. Cirujano y humanista, Cirugía Española, 2008; 83(1): 8-11.

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—López Piñero, J.M.; Lujosa Homar, F., Clásicos españoles de la anestesiología, Valencia, Cátedra de Historia de la Medicina, 1981.

—Orozco Acuavica, A. Historia de la endocrinología española, Madrid, Díaz de Santos, 1999.

Obras de José Goyanes

Sobre angioplastia. Contribución al estudio de la cirugía de los vasos, Madrid, Nicolás Moya, 1905. Publicado en Revista de Medicina y Cirugía Prácticas, 1905; 67: 5-15, 57-64, 89-96, 137-144, 169-181.

Un caso de pie equino traumático habitual (Tenotomía del tendón de Aquiles y enucleación del astrágalo. Herida accidental de la arteria tibial posterior. Sutura arterial. Curación, El Siglo Médico 1906; 53: 3-5.

Nuevo trabajo de Cirugía vascular plástica de las arterias por las venas o arterioplastia venosa aplicada como nuevo método del tratamiento de los aneurismas, El Siglo Médico, 1906; 53: 546-548, 561-564.

Sustitución plástica de las arterias por las venas o arterioplastia venosa aplicada como nuevo método al tratamiento de los aneurismas. El Siglo Médico. 1906; 53:561-4.

Sobre la sutura lateral y circular de las venas (con exposición de un caso de resección y sutura circular de la vena subclavia), Revista de Medicina y Cirugía Prácticas, 1907; 75: 369-383.

Un nuevo caso de anestesia regional, Revista Clínica de Madrid, 1908; pp. 12-19.

Un caso de herida de la arteria femoral profunda. Aneurisma difuso consecutivo. Sutura arterial. Curación, Revista Clínica de Madrid, 1909; pp. 331-334.

La sutura en cirugía del sistema vascular. Memoria presentada.., Madrid, Fortanet, 1911.

Terapéutica de las estrecheces del esófago, con exposición de un nuevo procedimiento, modificación del cateterismo sin fin de von Hacker, [Madrid], Viuda de Antonio Alvarez, 1912.

La anestesia por vía arterial, Rev. Clin. Madrid, 1912; 8: 401-422.

Tratamiento quimioterápico directo por la vía arterial de las tuberculosis locales,
Revista Clínica de Madrid, 1914; 12: 401-422.

Estado actual de la cirugía plástica, sus problemas y sus conquistas. Conferencia de extensión de cultura médica, celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina, Madrid, Enrique Teodoro, 1917.

Discursos leídos en la Real Academia Nacional de Medicina para la recepción publica del... Dr. D. José Goyanes Capdevila. (Contestación de D. Enrique de Isla y Bolomburu), Madrid, Imp. Clásica Española, 1918.

Sobre el cateterismo de las arterias y venas, El Siglo Médico, 1918; 55: 893-895.
Sobre un foco de bocio y cretinismo endémicos en los Valles del Tormes y del Alberche (Provincia de Avila), Madrid, Sucesor de Enrique Teodoro, 1918.

La ureterostomía como operación de urgencia, Madrid, Julio Cosano, 1919.

La transplantación (sic) en Cirugía, Madrid, Enrique Teodoro, 1920. Publicado en El Siglo Médico, 1920; 57: 214-244., 261-265, 285-287, 304-307.

Ideas antiguas y modernas acerca del tratamiento quirúrgico de los aneurismas, Archivos de Cardiología y Hematología, 1923; 4: 92-100.

Casuística de cirugía del pulmón, Madrid, José Molina, 1925.

Sur la mortalité par le cancer en Espagne pendant les vingt premiers années du siecle present... Avec la collaboration du Dr. J. Die... (Man, 1925), Madrid, Joseph Molina, 1925.

La mortalidad por el cáncer en España durante los veinte primeros años del siglo actual; con la colaboración del Dr. D. J. Die, Madrid, Sucesor de Enrique Teodoro, 1925.

Cirugía del tiroides, Madrid, Suc. de Enrique Teodoro, 1930.

Relación de las sífilis con el cáncer. Valor de la lucha antivenérea desde el punto de vista oncológico. Conferencia pronunciada... el... 5 de Diciembre de 1930, Madrid, Ecos españoles de Dermatología y Sifilografía, 1931.

Tratamiento quirúrgico del cáncer, Madrid, 1931, p. 57-66.

Cirugía conservadora de los huesos, Zaragoza, Tip. “La Académica”, 1932.

Quiste dermoide del pulmón, Actas de la Sociedad de Cirugía de Madrid, 1932;2(1): 49-54.

Sobre el problema etiológico del cáncer, Madrid, Bermejo, imp.,1934.

Cirugía de los Aneurismas, La ligadura y la sutura de los vasos, Barcelona, Talls. “Relieves Basa y Pages”, 1942.

Crisotemis: Poemas breves de la vida breve. Ensayos. Madrid, José Molina, 1925.

La leyenda y el culto de Esculapio en la Grecia antigua, Madrid, Julio Cosano, 1925.

El profesor Jean Bergonie. Trabajo leido en la velada neorológica celebrada en el Instituto Francés... 1925, Madrid, Sucesor de Enrique Teodoro, 1925.

Excursiones artísticas por Grecia, Madrid, J. Molina, 1926.

San Martín y su obra, En: Médicos ilustres del siglo XIX, Madrid, 1926, pp. 66-95.

Introducción a la psicología del chiste. (Extracto del Libro Homenaje Goyanes), Madrid, Gaceta Médica Española, 1929-1930.

Introducción a la psicopatologia de las vivencias místicas, Madrid, Imp. Góngora, 1934.
Del sentimiento cómico en la vida y en el arte: Ensayo estético-psicológico, Madrid, M. Aguilar, 1932.

Miguel Serveto, Teólogo, geógrafo y médico, descubridor de la circulación de la sangre. Su vida y sus obras, sus amigos y enemigos, Madrid, Hernando, 1933.

Ensayo sobre los tipos psicosomáticos de “El Quijote”, Madrid, Suc. de Enrique Teodosio, 1931.

La sátira contra los médicos y la Medicina en los libros de Quevedo. Conferencia leída por… en la “Fiesta del libro”, Abril de 1934, Madrid, Academia Nacional de Medicina, Imp. J. Cosano, 1934.

La personalidad médica de Maimónides al lado de su personalidad total, Córdoba, Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, 1935.

El Greco, pintor místico, Madrid, José Goyanes Capdevila, 1936.

El tipo psicofísico de don Miguel de Unamuno, Gaceta Médica Española, 1954; 329: 29-30.

San Martín y su obra, Madrid, Art. Gráf. Plus-Ultra, sa.

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Versión "Page-flip"

Estas versiones contienen dos textos de Goyanes Capdevila.