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Max Neuburger (1868-1955)

El nombre de Max Neuburger va unido a la nueva forma de hacer Historia de la medicina durante las primeras décadas del siglo XX. Seguidor de la obra de Puschmann, se encargó junto con J.L. Pagel de proseguir el Handbuch der Geschichte der Medizin que aquél había iniciado. También publicó su propia Geschichte der Medizin de la que sólo se publicaron tres volúmenes, pero que constituye un hito importante en la historiografía médica del siglo XX. Otro de los hechos destacables de su biografía fue la creación de un Instituto de Historia de la medicina con una gran biblioteca y museo en Viena.

Max Neuburger

Neuburger concibió la Historia de la medicina como el desarrollo de un ser vivo: “La historia de las ciencias recuerda vivamente el crecimiento de las formaciones orgánicas”. Laín Entralgo señala de su obra que, aunque de estilo algo envejecido, goza de excelentes cualidades como espíritu crítico y filosófico, claridad, capacidad para que el lector no perciba la rica documentación que se esconde detrás, y talento para mostrar las conexiones culturales y genéticas entre las distintas etapas y los movimientos del saber médico. Neuburger fue capaz de interesar tanto a los profesionales de la medicina como a los historiadores y filósofos, tarea no poco difícil.

Su obra es inmensa y abarca muchos temas. Quizás esté por hacer una revisión a fondo de la misma, incluso nos atreveríamos a decir que no se ha explotado del todo.

Neuburger nació el 8 de diciembre de 1868 en Viena. Las dos ramas de su familia eran de origen germano-judío; una de Hamburgo y la otra de Munich. Su padre Ferdinand Neuburger abandonó Munich para ir a Viena donde triunfó en el mundo de los negocios. Hablaba varias lenguas y era un admirador de la cultura anglosajona. Su madre Helene Defflis, como era habitual entonces, educó a Max y su hermana Bertha en la música, literatura e historia. De niños se iniciaron en el conocimiento del inglés, español, francés e italiano. Tras aprobar los exámenes de la escuela elemental de su ciudad natal, Max ingresó en el Instituto de enseñanza secundaria que dirigían en Viena los escolapios, el Piaristengymnasium. Destacó en matemáticas y lenguas clásicas, así como en literatura e historia. También tomó cursos privados de lenguas modernas, psicología y de historia de la filosofía. El estudio de la historia era entonces tenido como fundamental y para los exámenes los estudiantes debían conocer a fondo los puntos de vista de los historiadores germanos como Schlosser y Ranke.

Ingresó en la Facultad de Medicina de Viena en el último periodo de lo que suele llamarse “Nueva escuela vienesa de medicina”. Aparte asistía a conferencias sobre filosofía e historia en la Facultad de Filosofía. Tuvo como profesores a Theodor Billroth, uno de los creadores de la moderna cirugía abdominal; Herman Nothnagel, uno de los clínicos más eminentes de la época; el neurólogo Kraft-Ebing; el otólogo Adam Politzer; y el oftalmólogo Erns Fuchs. Uno de los que más le influyó fue Moriz Benedickt, brillante neurólogo vienés. Neuburger se graduó en marzo de 1893. Tras el doctorado, realizó los dos años de residencia obligatoria (Secundärzt), en el Rudolfspital, tras lo cual pasó a ser ayudante de Benedickt en la Allgemeine Poliklinik hasta 1904. Allí conoció a la paciente Johanna Conrad, con la que contrajo matrimonio en 1899. Tuvieron dos hijos: Max Camillo y Frederick.

Neuburger mantuvo una consulta privada hasta 1914, pero siguió interesado por la historia de la medicina. Sacrificó parte de su trabajo clínico por el estudio de las ciencias sociales. Durante la primera guerra mundial estuvo trabajando como “landsturmpflichtiger Zivilarzt” (1914-18). El fin de la contienda marcó también el final de su actividad como clínico en ejercicio. Antes, en 1917, recibió el grado de doctor en Filosofía de la Universidad de Viena.

Cuando todavía era estudiante Neuburger publicó varios trabajos de tipo histórico y filosófico. Uno de ellos se titulaba “Philosophie und Medizin” y en él ya se vislumbra su exquisita preparación.

La Universidad de Viena era la única del ámbito germánico que tenía una cátedra de Historia de la medicina con un profesor que impartía enseñanza regular y obligatoria. Una de las explicaciones que proporciona Erna Lesky —seguidora de Neuburger en el Instituto de Viena— es que las grandes personalidades médicas como Billroth, Nothnagel, Brücke y Hyrtl, tenían interés en la disciplina. La cátedra estaba ocupada entonces por Theodor Puschmann (1844-1899). La enseñanza de la Historia de la medicina se estableció sólidamente en Viena sólo cuando Romeo Seligmann obtuvo en 1833 la venia legendi. Soligmann inició una tradición que continuó sin interrupción durante un siglo. Fue profesor asociado en 1848 y profesor titular en 1869. Tras su retiro en 1879 ocupó la cátedra Theodor Puschmann durante dos décadas. Bajo la directa influencia de Haeser éste se consagró a la investigación de tipo básico con el recurso riguroso a las técnicas del manejo y crítica de fuentes. En una primera etapa siguió el modelo de Daremberg; publicó varias ediciones críticas y traducciones de algunos textos clásicos. Después, aprovechando la extraordinaria riqueza de los fondos médicos de Viena, se convirtió en el creador de la investigación historicomédica con fuentes de archivo. En 1889 publicó una Historia de la educación médica, una gran obra de conjunto. Puschmann puso la Historia de la medicina al mismo nivel que otras disciplinas médicas. El laboratorio del fisiólogo es para el historiador el archivo y la biblioteca, igual que lo es la sala de autopsias para el anatómico y la sala del hospital para el clínico. Ser historiador de la medicina implicaba para Puschmann una formación en saberes y técnicas históricas de difícil dominio. En suma, la Historia de la medicina era para él una especialidad más. También tenía claro que era la que servía de conexión a las demás y la que proporcionaba una visión general e integradora en la formación del médico. Más que un complemento humanístico, la concibió como parte esencial de su formación general.

Después de que Neuburger se graduara, Puschmann le animó para que llevara a cabo algunos trabajos de tipo histórico. Entre los artículos que publicó podemos mencionar los siguientes: “Erkältungstheorien” (1894), Die Psychotherapie bei Nervenkrankhetiten” (1894), y “Ein neu entdecter medizinischer Papyrus im British-Museum” (1895).

Neuburger comenzó su carrera de historiador con el cirujano militar Robert Ritter von Töpply. Éste acabó siendo Director general de los Servicios Médicos. Fue un activo historiador de la medicina y también fue Privatdozent en la etapa Puschmann. Más tarde se encargó de redactar la parte dedicada a la anatomía del Handbuch der Geschichte der Medizin. Cuando murió Puschmann en 1899 la enseñanza recayó sobre Neuburger y Töply.

El estudio de la obra de Neuburger se suele dividir en dos partes: sus trabajos y la fundación del Instituto de Historia de la Medicina. Su preparación era, como hemos visto, adecuada para el estudio de la medicina en todas las épocas. Conocía las lenguas clásicas, varias lenguas modernas, tenía formación literaria, histórica y filosófica, dominaba las técnicas historiográficas y escribía muy bien. Realizó unos pocos trabajos sobre textos clásicos. Su interés fundamental estaba en la historia de un tema en relación con la cultura del periodo en cuestión. Se le conoció como “el más filosófico de los historidores de la medicina”.

 

Su obra escrita

En 1896 apareció “Zambeccari, ein Experimentator des siebzehnten Jahrhunderts”, en el que descubría la figura de Giuseppe Zambeccari (1655-1728) como fisiólogo experimental, y en 1897 el libro, “Die historische Entwicklung der experimentellen Gehirn- und Rückenmarksphysiologie vor Flourens”, que causó gran impacto tanto en historiadores de la medicina como en neurólogos. Fue su Habilitationsscrift que le sirvió para ser contratado en 1898 como Privatdozent de Historia de la medicina en su Universidad. En él aborda a fondo los cambios que tuvieron lugar entre Willis y Flourens y Magendie. Siguieron después otros trabajos. Uno de ellos estaba dedicado a la nutrición (“Die Anschauungen über den Mechanismus der spezifischen Ernährung”, 1900). En 1901 participó en el Congreso alemán de Naturalistas y Médicos. Presentó dos comunicaciones, una sobre la temprana utilización de la terapéutica con antitoxinas (“Die Vorgeschichte der antitoxischen Therapie der acuten Infectionskrankheiten”) y otro sobre la anticipación de Schedenborg en los estudios de la fisiología del cerebro (“Swedenborgs Beziehunggen zur Gehirnphysiologie”). Allí estaban Sudhoff, Pagel, Peypers y Stieda, entre otros. El entonces joven Neuburger acababa de ganarse una buena reputación.

En 1904 Neuburger fue nombrado profesor extraordinario, por recomendación de Sudhoff, para sustituir a Puschmann. En 1912 fue nombrado profesor titular ordinario, y en 1917 ordentlicher Professor o profesor pleno. Se jubiló de forma oficial en 1934, pero continuó trabajando activamente hasta 1938, después de que el ministerio de educación le rogara que continuase como líder del grupo y del Instituto.

Puschmann había dicho que en caso de su muerte, Neuburger se encargara de publicar su gran obra, el Handbuch. Para Puschmann una “especialidad” como la Historia de la medicina necesitaba una exposición sistemática de su zona autónoma de conocimientos. Ésta no podía hacerse en un Lehrbuch, como pensaba Haeser, sino que exigía un Handbuch escrito en colaboración por un equipo de profesionales. Sin embargo, su muerte prematura le impidió llevar a cabo la tarea; sólo llegó a escribir la introducción. Los editores recurrieron a Julius Pagel, catedrático en activo de historia de la medicina en Berlín y Max Neuburger, como antes hemos señalado. El primer volumen, dedicado a la Edad Media apareció en 1902. Siguieron después, en 1903 y 1906, los volúmenes segundo y tercero dedicados a varios temas concretos. La gran contribución de Neuburger fue un extenso capítulo introductorio de 152 páginas a la etapa renacentista, considerado por muchos un texto de los mejor escritos de la historia de la medicina.

Como hemos dicho, seguidor de la concepción de la “historia de la cultura”, Neuburger la asoció a una perspectiva biologista del cambio histórico que sirvió de supuesto a su exposición de conjunto de la medicina antigua y medieval (1906-1910), a sus trabajos sobre la medicina vienesa, y a sus estudios monográficos, especialmente los dedicados a la neurofisiología experimental.

Mientras preparaba la edición de su maestro, Neuburger también comenzó a ocuparse de su propia Historia de la medicina. El primer volumen de la misma apareció en 1906 y comprendía desde la llamada “Medicina en los primitivos” hasta el final de la Antigüedad clásica. El segundo, dedicado a la Edad Media, apareció en 1910. Nunca llegó a concluir su trabajo. Fue traducido al inglés por Ernest Playfair y prologado por William Osler. Sigerist señala, sin embargo, que se trata de un libro desproporcionado y desigual, anticuado en algunos aspectos, pero todavía útil por la enorme cantidad de información y materiales que contiene.

Neuburger abordó varios temas de Historia de la medicina y sus contribuciones fueron muy originales. Estudió la evolución de la neurología, la cardiología, la dermatología, la pediatría y la urología. Dedicó varios trabajos al estudio de la Escuela Médica de Viena, como “Das alte medizinische Wien”, “Wiener medizinische Schule im Vormärz” (1921) y “British Medicine and the Vienna School” (1943).

Neuburger también fue un asíduo del género biográfico. Se ocupó de figuras como Van Swieten, Haen, Stoll, Frank, Auenbrugger, Skoda, Rokitansky, Semmelweis, Hebra y Bamberger, entre otros. Merecen ser citadas por su calidad las dedicadas a Ludwig Türck, Hermann Nothnagel y Christian Reil.

La originalidad de los trabajos de Neuburger se manifiesta en muchos de ellos. Más allá de completar y corregir detalles ya conocidos, hizo aportaciones de gran valor, como presentar la figura de Théophile Bordeu (1722-76) como el predecesor de Claude Bernard y de Brown-Séquard en lo que a las teorías de las secreciones internas se refiere. También demostró que John Bohn y Zambeccari fueron pioneros de la fisiología experimental en el siglo XVII. Llamó la atención en el hecho de que Franz J. Gall (1758-1828) sentara las bases de la localización cerebral de las funciones.

Algunos de sus biógrafos mencionan las conferencias que dio en la Sociedad Médica de Viena: La relación de Schiller con la medicina (1905); El médico y poeta Freiherr (1906); Auenbrugger (1909); Laennec (1926); Harvey (1928); La Escuela Médica de Viena (1935); y El valor de las sociedades científicas para el progreso de las ciencias médicas (1937). Su actividad como conferenciante no se redujo a Viena. Era invitado con frecuencia desde el extranjero: Upsala, Copenhagen, Tel-Aviv, Praga, etc. Participó asimismo en varios congresos. Uno de ellos fue el X Congreso Internacional de Historia de la Medicina, que tuvo lugar en Madrid en 1935. Presentó una comunicación sobre Gómez Pereira (1500-1558), autor de la Antoniana Margarita, una de las principales obras del pensamiento español, y de Nova veraque medicina experimentis et evidentibus rationibus comprobata, dedicada al estudio de las fiebres.

Neuburger fue editor del Wiener medizinische Blätter (1902-03) y de Meister der Heilkunst. También editó los Escritos neurológicos de Ludwig Türck con una introducción biográfica (1910), y el Inventum novum de Leopold Auenbrugger con un estudio biográfico (1922). Tradujo varios artículos médicos del castellano al alemán y el libro Die Augenheilkunde in der Römerzeit, de Rodolfo Castillo Quartiellers (Leipzig-Viena, 1907).

Neuburger escribió asimismo numerosas notas necrológicas, reseñas, noticias historicomédicas y prologó o introdujo libros de otros científicos.

 

El Instituto

F.N.L. Poynter decía que Neuburger, junto con Julius Pagel y Karl Sudhoff, fue responsable de la creación de los primeros estudios modernos de historia de la medicina en las primeras décadas del siglo XX. Aparte de sus obras, una de sus contribuciones fue crear el Instituto de Historia de la Medicina en el Josephinum de Viena, que fue llamado Instituto Neuburger. Después fue dirigido por Erna Lesky.

Puschmann intentó fundar un Instituto de Historia de la Medicina en Viena, pero no pudo llevar a cabo la tarea. Legó una importante cantidad de dinero para ello, pero pasaron los años y el Ministerio de Educación no tomaba ninguna medida al respecto, hasta que en 1905, de forma misteriosa, los fondos fueron transferidos a Leipzig. Karl Sudhoff, entonces presidente de la Sociedad Alemana de Historia de la Medicina, pasó a dirigir el nuevo Instituto allí creado.

 

Imagen retrospectiva del Instituto de Historia de la Medicina de Viena

Imagen retrospectiva del Instituto de Historia de la Medicina, de Viena.

En 1906 Neuburger y Töply presentaron un memorandum al minsitro de educación en el que solicitaban la creación de un instituto que albergara las colecciones existentes y las procedentes de otros centros. Hacia 1910, al ver que el Ministerio negaba la ayuda para fundar el Instituto de Viena, Neuburger decidió acometer por su cuenta el encargo de Puschmann. Recurrió a todos los amigos médicos del mundo, especialmente de Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos para que le enviaran piezas con valor historicomédico. Donó su valiosa biblioteca y su excelente colección de separatas, retratos y objetos históricos recopilados por él. Más tarde también cedió su correspondencia con personajes tan destacados como Bass, Puschmann, Sudhoff, Singer, Osler, Garrison, Cushing, Meyerhoff, Erb, Oppenheim, Retzius, Castiglioni, Comenge, etc. En 1912 el Ministerio le cedió un reducido local situado en los bajos del anfiteatro de conferencias de la primera clínica de Viena.

Tras la primera guerra mundial solicitó un local más amplio. Le concedieron tres salas en el Josefinum, pero no le aportaron financiación ni personal. Neuburger y sus dos hijos se entregaron al montaje del nuevo Instituto. Incluso el primer rótulo se pintó sobre el que anunciaba su consulta privada. Entre las colecciones que se integraron figura la de 1.200 modelos anatómicos en cera realizados en Italia en el siglo XVIII. También tenía piezas singulares como papiros médicos, el microscopio de Rokitansky, un estetoscopio de Laennec, el primer laringoscopio de Johann Czermak y los instrumentos de Billroth. En 1934 el Instituto, en pleno crecimiento, ya ocupaba quince salas. La biblioteca contaba con unos diez mil volúmenes, unos tres mil grabados de tema historicomédico y centenares de instrumentos.

Neuburger impartía clases y llegó a convertir su Instituto y su docencia en un referente para todo el mundo. Al principio sus estudiantes eran de Viena, pero poco a poco recibió alumnos de otros países. Por ejemplo, un grupo de diez americanos que fueron allí para completar su formación, se matriculó en su curso. Tuvo discípulos destacados como Sigerist, Singer, Robinson y Castiglioni, que después llegarían oupar un lugar propio en la Historia de la medicina. También los recibió de China, la India, Egipto, Japón y de varios países europeos. Impartía las clases en su Instituto rodeado de libros, objetos, grabados, fotografías, lo que les confería un carácter especial; “revivía” los acontecimientos.

Los años veinte supusieron para Max Neuburger y la mayor parte de la población, todo tipo de privaciones. Se habla de él, retirado en su casa, en el único rincón que había calefacción, escribiendo sus trabajos. En 1930 falleció su mujer de una peritonitis difusa posterior a una apendicitis. En 1934 se acogió a la jubilación y fue nombrado catedrático o profesor ad honorem. Continuó dirigiendo el Instituto y dando clases, como antes señalamos.

Antes de que estallara la segunda guerra mundial, Neuburger abandonó Viena con destino a Londres. Sus hijos lo habían hecho antes; uno marchó a Tasmania y el otro a Estados Unidos. Llegó a la capital del Reino Unido con diez marcos en el bolsillo, pero con la perspectiva de iniciar sus labores en el Museo Historicomédico Wellcome. A pesar de los bombardeos acudía cada día para estudiar y clasificar una colección de manuscritos medievales de los siglos XVI y XVII escritos en distintas lenguas. Perdió mucha vista, hasta el punto de que tenía que utilizar una enorme lupa. Por entonces escribió “British Medicine and the Vienna School” (1943). Las restricciones llegaron con la guerra y en 1948 fue acogido por su hijo, que ejercía como otorrinolaringólogo en Búfalo, en los Estados Unidos. No se adaptó a la vida norteamericana y en 1952, a los 83 años de edad, con el asombro y preocupación de sus familiares y amigos, regresó solo a su Viena natal. Allí fue recibido por las autoridades. Años después, en 1955, sufrió una caída y se rompió el fémur. Murió el 15 de marzo de ese año a la edad de 87 años conservando toda su lucidez mental.

Neuburger recibió el reconocimiento de sociedades e instituciones de varios países como Austria, España, Grecia, Suecia, Inglaterra, Estados Unidos, etc. Fue miembro honorario de las Sociedades de Historia de la Medicina de Suiza, Holanda, Italia, Grecia, Rumanía y los Estados Unidos; de la sección de Historia de la medicina de la Sociedad Sueca de Médicos, y de la American Medical Library Association. Fue fellow de la Société Internationale d’Histoire de la Médecine y miembro correspondiente de las Academias de medicina de Bolonia, Madrid, Barcelona, Córdoba y Granada; de las Sociedades médicas de Viena, Budapest, Berlín, Würzburg y Munich, entre otras muchas. Fue nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá. El gobierno español le concedió la Orden de Alfonso XII.

En 1828, con motivo de su sesenta aniversario, se le rindió homenaje. Sus colegas, amigos y discípulos publicaron un Festschrift en su honor. Ese mismo año se acuñó una medalla en los Estados Unidos con su imagen. En 1930 Garrison editó Essays in the History of Medicine, de Neuburger, que contiene la traducción de doce de sus artículos más significativos.

En 1943 el Bulletin of the History of Medicine también le rindió homenaje con motivo de su setenta y cinco aniversario. El editorial corrió a cargo del editor, entonces Henry E. Sigerist, y los artículos fueron escritos por Solomon R. Kagan y el propio Neuburger. Con motivo de la celebración de su ochenta cumpleaños se le rindió un nuevo homenaje con la publicación de otro Festschrift.

José L. Fresquet. Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia (Universidad de Valencia - CSIC). Abril de 2009.

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Obras de Neuburger

La bibliografía completa hasta 1943 de Max Neuburger puede consultarse en el trabajo de Solomon R. Kagan, “Professor Max Neuburger. A biography and Bibliography of the Master of Medical History Professor Neuburger in Honor of his Seventy-Fifth Birthday on December 8, 1943”, Bulletin of the History of Medicine, 1943; 14(4): 423-448.

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